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lunes, 14 de julio de 2014

Historias de vida, Van Gogh y Dali

Un “hijo de reemplazo” es el que reemplaza a un hermano o a algún otro familiar muerto poco antes de su nacimiento.
Muchas veces lleva el mismo nombre y nace en una fecha de aniversario relacionada con la vida del muerto, cuyo duelo no ha sido realizado.

Vincent Van Gogh y Salvador Dalí fueron “hijos de reemplazo” con historias muy diferentes.

Van Gogh nació el 30 de marzo de 1852, un año después de la muerte de su hermano mayor también llamado Vincent.
En la familia no se podía hablar de esta muerte.
Su hermano Theo tuvo un hijo (1890) al que llamó Vincent por amor a su hermano.
Meses después del nacimiento de su hijo escribe a su hermano, “Espero que este Vincent viva y pueda realizarse”.
Poco después de recibir esta carta Vincent se suicida.

Dalí en cambio pudo diferenciarse de su hermano muerto.
Nació tres meses después de su muerte y le pusieron el mismo nombre.
Cuenta que su madre había quedado trastornada y que él podía sentir la angustia en su vientre y que aprendió a vivir llenando el vacío del afecto que no le daban.
A los cinco años, sus padres le llevaron a la tumba de su hermano y le contaron que él era su reencarnación.

Pintó 64 versiones del Angelus, famoso cuadro de Millet en el que se ve a una pareja de campesinos, con las manos juntas, las cabezas gachas, rezando en un campo sobre una cesta de papas.
Por rayos X se descubrió que bajo la cesta de papas hay un pentimento (arrepentimiento del pintor) en el que se representaba un ataúd de niño.
En sus Memorias, Millet cuenta que un amigo le aconsejó cambiar de tema porque no iba a poder vender el cuadro por ser muy triste y cubrió el ataúd con la cesta de papas.
Cuando Dalí se enteró de esta historia dijo que siempre olió la muerte de un niño en ese cuadro.
Enterró 64 veces a su hermano.

Su madre murió cuando él era adolescente y su padre se casó al poco tiempo con la hermana de la madre, esto empeoró su relación, que nunca fue buena, hasta que tuvieron una pelea muy fuerte en la que le dio a su padre un preservativo con semen y le dijo “ya no te debo nada”



                                          Van Gogh

                                          Angelus, Millet
                                          Angelus, Dali
                                                         Retrato de mi hermano muerto, Dali



lunes, 19 de mayo de 2014

Genograma


No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho. Aristóteles.

El genograma es una herramienta interpretativa que nos permite dibujar nuestro árbol familiar posibilitando un rápido acceso a la información de por lo menos  tres generaciones.
Es pertinente para trabajar desde un enfoque transgeneracional y posibilita a los miembros de la familia verse desde otra perspectiva.
Constituye un “cuadro mayor”, una gestalt, en la que se hacen evidentes repeticiones de pautas familiares que hasta ese momento no eran visibles.
El genograma sirve para aclarar la historia familiar y los lazos entre sus miembros, alianzas y exclusiones; ayuda a conocer las  raíces e identidad el comprender que esta historia empezó mucho antes de nuestros padres; revela secretos, lealtades y  repeticiones transmitidas de manera transgeneracional; ayuda a poder cerrar duelos no hechos.
En su elaboración se toma en cuenta el contexto social y se lee desde una perspectiva histórica.
Se consignan hechos destacados, acontecimientos importantes, lazos afectivos, repeticiones  y rupturas.
Como se toma en cuenta el contexto social se trabaja con la realidad histórica, también con los recuerdos propios, y con la intuición.
Su confección es un proceso de liberación que despierta emociones y dispara la memoria corporal, podemos sentir frío, calor, ganas de llorar, etc.
Hay que prestar atención a estas sensaciones y al lenguaje no verbal.
Los grupos de trabajo sobre el genograma potencian la resonancia, lo que vive uno de los miembros despierta recuerdos y sensaciones en los demás.
Este eco aporta más claridad a la persona que está trabajando. 
Moreno habla de un inconsciente grupal e introduce el concepto de telé, que es un factor a través del cual uno acepta o rechaza o es indiferente  lo que el  otro ofrece. 
Estas tres actitudes, aceptación-rechazo-indiferencia, pueden estar motivadas empática o transferencialmente.  Es importante discernir si son empáticas o transferenciales, porque si son empáticas estoy captando lo que le pasa al otro pero si son transferenciales, estoy proyectando  mis deseos y fantasías inconscientes sobre el otro.