lunes, 31 de octubre de 2011

EL CUERPO, METAFORAS Y ANALOGÍAS: ZONA FRONTAL, ZONA DORSAL, HEMICUERPOS DERECHO E IZQUIERDO


La zona frontal del cuerpo representa el presente y el futuro, lo que el sujeto debe “afrontar”, a lo que le “pone el pecho”, lo que aparece ante  sus ojos, aquello hacia lo cual se dirige.

La zona dorsal simboliza el pasado, las cargas, lo que quedó atrás, lo que no puede ver.

El hemicuerpo derecho se corresponde con el  yang (energía masculina) y el izquierdo con  el yin (energía femenina).

El hemicuerpo izquierdo se relaciona con  la Luna, representa   lo femenino, la relación con la figura materna, es receptor y pasivo, está relacionado con el inconsciente y con la intuición.

El lado derecho representa lo masculino, se relaciona con el Sol y  con la figura paterna, es emisor y activo, se asocia  con la mente consciente y con la acción.

El cerebro humano está dividido en dos hemisferios que tienen  funciones que se relacionan entre sí.

Cada hemisferio controla los nervios de un lado del cuerpo, el hemisferio derecho controla al hemicuerpo izquierdo y el hemisferio izquierdo al hemicuerpo derecho.

El hemisferio izquierdo se refleja  en el hemicuerpo derecho, es racional y analítico. Para comprender la totalidad necesita separar las partes.

El hemisferio derecho se refleja en el hemicuerpo izquierdo, es sistémico y puede captar la totalidad, tiene un pensamiento más creativo.

Para poder vivir en armonía hay que tratar de utilizar por igual ambos lados del cerebro.

Hemisferio izquierdo:

Pensamiento abstracto;
Lógica;
Lenguaje;
Ciencias exactas;
Comunicación verbal;
Orientado al detalle;
Método experimental (prueba y error);
Enciclopedista;
Analítico;
Racional.

Hemisferio derecho:

Pensamiento concreto derivado de la experiencia;
Arte;
Psicología;
Ciencias Sociales;
Religión;
Símbolos e imágenes;
Mirada sistémica;
Relaciona elementos entre sí;
Trabaja con varias variables a la vez;
Intuitivo;
Flexible;
Adaptable.

domingo, 23 de octubre de 2011

EL CUERPO, METÁFORAS Y ANALOGÍAS: PECHO, ESPALDA, HOMBROS, ABDOMEN Y PELVIS.


En el pecho se encuentran el corazón, los pulmones, los bronquios y las mamas.

El pecho es el área del impulso y de la acción. Se relaciona con los sentimientos, la identidad, la valentía y el coraje.

“Poner el pecho” se relaciona con la capacidad de afrontar la vida.

Se “toma a pecho” aquello con lo cual uno se compromete.

El corazón se asocia con la fuerza, el calor, la energía, el ritmo, los sentimientos y la pasión.

Los pulmones funcionan como un  filtro vital, son contacto con el mundo exterior por medio del intercambio de gases.

Las mamas se asocian con aspectos sexuales y con la nutrición.

La espalda se  relaciona con la responsabilidad, con la sobrecarga y el agobio.
“Tener la espalda ancha” es poder hacerse cargo.

Los hombros conectan la espalda y el pecho, el atrás y el adelante del cuerpo, el pasado y el presente, lo visible y lo invisible.

En el abdomen se encuentran el estómago, el bazo, el hígado, la vesícula, el intestino, el páncreas y los riñones.

Es la zona de las emociones, que son el motor de la vida. Se relaciona con la capacidad de aceptar, asimilar, transformar y asimilar. Es zona de metabolización de afectos y sentimientos.

Es una zona de mucho movimiento y transformación, relacionada con la capacidad de adaptación y cambio.

En la pelvis se encuentran los órganos de reproducción y los excretores.

Es una zona de supervivencia. Tiene que ver con la capacidad de cuidar y de proteger, con la eliminación de los desechos, con el soltar y el desprenderse, está relacionada con la capacidad de cambio y con el disfrute.

En la cadera de da el salto de la naturaleza animal a la humana.

El área sexual se relaciona con la creatividad y con la renovación.

domingo, 16 de octubre de 2011

EL CUERPO, METÁFORAS Y ANALOGÍAS: PIERNAS Y PIES.

Las piernas representan el andar por la vida. Tienen que ver con la capacidad de sostenerse, la conexión con la tierra, el equilibrio, la posibilidad de avanzar, el progreso y la independencia.

Las rodillas simbolizan la adaptación, se asocian con la relación con los padres. La izquierda representa a la madre y la derecha al padre.

Cuando uno reza, en casi todas las religiones, se pone de rodillas como  forma de entrega  a Dios.

Los pies se asocian con la raíz, el soporte, el sostén.

Son el cable a tierra.

Son la metáfora de la base, al ser  la parte del cuerpo en la que nos apoyamos.

Quien “cae de pie” tiene buena suerte, “hace pie” quien se puede sostener, “pierde pie” el que es vencido.

Lo que “queda en pie” es lo que permanece.

Pisa en falso” el que se arriesga.

“Está con los pies en la Tierra” el que tiene sentido de realidad.

La reflexología sostiene que todos nuestros órganos tienen en el pie un punto que los representa. Al trabajar sobre estos puntos se equilibra el funcionamiento de los órganos.

Las plantas del pie tienen que ver con la totalidad.

El empeine representa el alineamiento con el propósito de nuestra vida.

El arco representa el acuerdo con el propósito de nuestra vida. Hace posible el levantarse y marchar erguido.

El talón es el punto débil clásico, como el  talón de Aquiles. Es el lugar más vulnerable para la tentación, por eso es donde muerde la serpiente.


Es donde se representa el conflicto de la polaridad.

Los dedos del pie representan el  agarre a la tierra, la sujeción, garantizan la estabilidad.
Cada dedo de los pies tiene igual significado que los de las manos.

El tobillo es el que enfoca, canaliza y empuja.

lunes, 10 de octubre de 2011

EL CUERPO, METÁFORAS Y ANALOGÍAS: BRAZOS Y MANOS.


Los brazos tienen que ver con la capacidad de alcanzar lo que deseamos y de satisfacer nuestras necesidades. Se relacionan con el tener y el sostener. Representan la fuerza, el vigor, el poder.

Se relacionan con lo  que tenemos para dar, pero también podemos protegernos con ellos.
Con los brazos podemos poner distancia entre nosotros y los demás, pero también con ellos podemos abrazar. Regulan nuestro contacto con el mundo exterior.

Decir “con los brazos abiertos” habla de nuestra capacidad de recibir y de abrazar.

“Estar de brazos caídos” habla de no tener fuerza para la acción.

“Luchar a brazo partido”, “no bajar los brazos”, “no dar el brazo a torcer” son expresiones que nos muestran  cómo se relacionan  los brazos con el ataque y la defensa.

Los mudras son gestos sagrados que realizamos con las manos.

Los dedos de las manos mueven energías.

El pulgar representa la voluntad.

El índice: la expansión, los límites de nuestras creencias.

El corazón: la organización, las estructuras físicas y las formas.

El anular: la creatividad.

El meñique: la mente.

Todos tenemos una forma particular de expresarnos con las manos. Con ellas hacemos gestos que enfatizan lo que decimos. Sus movimientos permiten muchas veces dar a conocer nuestras emociones, si estamos tensos es muy probable que tengamos las manos apretadas.

Las manos se relacionan con el dar, el recibir y el poseer.

Con las manos saludamos, rezamos, pedimos, prometemos, acariciamos, curamos, trabajamos, creamos.

Si apoyamos nuestras manos en el corazón expresamos afecto, si un dedo vertical cruza nuestra boca pedimos silencio, si ponemos la palma sobre la boca estamos desaprobando algo.

“Estar en las manos de otro” es estar totalmente entregados a otro.

“Dar la mano” es ayudar.

“Mano suelta” es alguien que derrocha, en cambio “agarrado” es alguien que tiene la mano cerrada, mezquino.

“Mano santa” es alguien que puede curar.

El que tiene “mano dura” es alguien muy autoritario, por contraposición un “mano blanda” es el que tiene problemas para establecer límites.

Manos limpias” es una persona honesta, “manos sucias” es alguien corrupto.

“Estar hasta las manos” es estar muy metido, comprometido en una situación.

Las manos tienen diferentes  significados simbólicos para las distintas culturas.

En la tradición hebrea la mano izquierda de Dios es la Justicia y la derecha es la Misericordia.

Para los taoístas la mano izquierda representa la acción y la derecha la sabiduría.

Los celtas consideraban la mano derecha  el bien mientras  la izquierda  era el mal.

En el Medioevo el vasallo ponía sus manos en las de su señor en un gesto de sumisión.

Los novios sellan su compromiso colocándose anillo en sus manos.

Para los sordos las manos tienen una importancia fundamental, ya que en ellas se basa su lenguaje.

Son también importantes en los rituales hindúes y en los budistas, en las danzas sagradas, en los gestos de los yoguis y en los ritos cristianos.

domingo, 2 de octubre de 2011

EL CUERPO, METÁFORAS Y ANALOGÍAS: EL CUELLO

El cuello es una parte muy importante de nuestro cuerpo, es unión, comunicación y transición entre lo de arriba y lo de abajo, entre el plano mental-espiritual y el plano de las acciones,  afectos, emociones y  necesidades básicas.

Es un puente entre el corazón y la razón, puede funcionar como  mediador, pero  también como división. Conecta las experiencias físicas y emocionales con las mentales.

Es zona de comunicación, control y regulación.

En el cuello se encuentran las vértebras cervicales, el músculo esternocleidomastoideo, la nuca, la garganta, las cuerdas vocales y la glándula tiroides.

Las vértebras cervicales y la musculatura  sostienen la cabeza y le dan una visión panorámica.

Los escultores griegos de la época clásica consideraban el relieve  del músculo esternocleidomastoideo como un signo de virilidad.

La nuca se relaciona con aspectos del pasado.

La garganta tiene que ver con el paso de lo oculto a lo revelado, el paso del pensamiento a la palabra. Convierte en visible lo no visible.

Las cuerdas vocales permiten articular el lenguaje, tienen que ver con nuestra capacidad de comunicarnos verbalmente. Si las interpretamos simbólicamente tienen que ver con nuestra expresión, son las cuerdas que hacemos y nos hacen sonar.

La glándula tiroides regula el metabolismo basal del organismo y se relaciona con la capacidad de nutrición.

domingo, 25 de septiembre de 2011

EL CUERPO, METÁFORAS Y ANALOGÍAS: LA CABEZA

La cabeza simboliza el espíritu, el principio de autoridad y de orden.

Simboliza lo superior, lo que está arriba. Es la cima.

Se relaciona con lo sutil, lo abstracto, la mente, las ideas, la capacidad de imaginar y de proyectar.

En la mitología clásica y en la oriental encontramos divinidades con varias cabezas como: Hécate, Cerbero, Brahman, Agni, etc.

Para Platón la cabeza representaba un pequeño mundo, un microcosmos.

Los galos le atribuían una connotación de triunfo en la guerra, por eso a sus enemigos les cortaban la cabeza.

En el Zóhar la cabeza simboliza la luz astral.

En el arte medieval representa  la mente y la vida espiritual.

Es  la zona de  la comunicación, de la   creatividad y de la intuición.

Capta los estímulos que provienen del exterior.

Hay muchas expresiones de uso frecuente que contienen la palabra “cabeza”:

“Pierde la cabeza” el que actúa irracionalmente.

“Cabeza dura” es  el que no quiere entender.

“Darse la cabeza contra la pared” es cuando uno se  desespera ante la imposibilidad de conseguir lo que  desea o   por  errores cometidos.

Algunas experiencias “abren la cabeza”, ayudan a cambiar ideas, a ampliar nuestro punto de vista.

“Trae dolores de cabeza” es decir muchos problemas.

“Se le subieron los humos a la cabeza”, es un soberbio.

“Es pura cabeza”, es muy mental, está desconectado del resto del cuerpo, seguramente es perfeccionista y controlador.

 “Levanta cabeza” quien supera una situación desgraciada.

“Baja la cabeza” quien se somete y obedece.

 “Calentar la cabeza” es  apabullar  de ideas.

Cuando “se nos mete algo en la cabeza” no paramos  hasta conseguirlo.

Los que tienen la “cabeza llena de pájaros” son muy fantasiosos.

Sentamos cabeza” cuando nos volvemos más juiciosos y reflexivos.

Montaigne dijo que  "vale más una cabeza bien puesta que una llena".

Una  "una cabeza llena"  es aquella  en la que el saber se ha acumulado sin  selección ni  organización que le de  sentido.

"Una cabeza bien puesta" es aquella centrada y organizada que puede darle un sentido a las cosas.

Cuando digo que alguien  me partió la cabeza”, digo que me gustó tanto que no puedo dejar de pensar en esa persona.

Cara: se asocia con la identidad, la capacidad de ser responsable y con el afrontar los acontecimientos.  Decimos: poner la cara, encarar.

En las expresiones de nuestro rostro  pueden observarse señales  de nuestros estados emocionales.

Podemos expresar con claridad: sorpresa, alegría tristeza, enojo, miedo, asco.

Las expresiones faciales constituyen uno de los elementos básicos del lenguaje corporal, junto con el contacto ocular, las características de la voz, el tacto, el tono muscular, los movimientos del cuerpo y la postura.

Cuero cabelludo: se asocia con la vitalidad y el poder

Boca: relacionada con la comunicación verbal y la alimentación, es una zona de extrema sensibilidad al poseer gran cantidad de terminales nerviosas.

Participa en el canal de la comunicación, dando forma a lo que sale de adentro, es el último paso de la expresión verbal.

La boca y la garganta son filtros donde  queda lo que uno no expresa.

Labios: representan nuestro flujo externo de ideas y palabras.
También se asocian con la sensualidad, con los labios besamos, acariciamos, probamos.

Mandíbulas: es la base de nuestros dientes, se relacionan con la voluntad y la fuerza y representan el grado de rigidez en nuestra percepción.

Dientes: se asocian con la agresividad, con la fuerza.

Encías: se relacionan con el sostén y la seguridad.

Lengua: se asocia con la comunicación y el gusto.

Ojos: se relacionan con la capacidad de ver y mirar y con la comunicación, a través de la mirada se puede expresar  seducción, ira, amor, sorpresa, miedo, indiferencia, resignación, tristeza, alegría, entusiasmo…

Representan al “yo”, son las  “ventanas del alma”.

Ojo derecho: relacionado con el yo externo, con cómo creemos que nos ven los otros.

Ojo izquierdo: con el yo interno, cómo nos vemos nosotros.

Nadie tiene los 2 ojos iguales.

Cejas: representan las creencias.

Pestañas: cuando uno pestañea cambia la realidad, es la metáfora de cómo la vida cambia a cada instante.

Oídos: se relacionan con la capacidad de escucha.

Oído izquierdo: con el escuchar dentro, con la necesidad de estar en contacto con nuestras creencias y sentimientos.

Oído derecho: con el escuchar en términos de acciones, acontecimientos y circunstancias externas.

Nariz: se asocia con la intuición.

domingo, 18 de septiembre de 2011

EL CUERPO

El cuerpo tiene una historia. En todas las sociedades ha cambiado  su concepción, su importancia  social, su presencia en el imaginario y en la realidad.

Si pensamos en la importancia de la gimnasia y el deporte en la antigüedad greco-romana, no podemos fácilmente asimilarla al  ascetismo monástico medieval.

Foucault habla de “cuerpos dóciles” y dice que el poder les impone coacciones, interdicciones y obligaciones.

Habla de una anatomía política como mecánica del poder.

La disciplina a través de las instituciones familiares, escolares, carcelarias y hospitalarias, fabrica cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos dóciles.

Aumenta las fuerzas del cuerpo en términos económicos de utilidad y las disminuye en términos políticos de obediencia.

Cambian las significaciones imaginarias en cada época  en relación a los cuerpos, los discursos y las prácticas difieren, pero siempre se dice qué tienen que hacer, dónde y cómo tienen que estar.

Foucault habló ya en los 70  de un cambio de modelo de las sociedades disciplinarias y el panóptico hacia la biopolítica, explicando como ésta se ocupa de la vida biológica de los pueblos y de cómo los cuerpos son interpelados por el poder.

Nikolas Rose dice que el poder ya no vigila los cuerpos, sino que  los optimiza detectando riesgos futuros, configurando un modelo en el cual somos todos “enfermos presintomáticos”. 

Explica cómo la biopolítica contemporánea se ha convertido en “política molecular”, interviniendo el cuerpo para cambiarlo y maximizarlo.

Nuestra corporalidad se desarrolla en la cultura, como lo hace nuestro aparato psíquico por nuestra naturaleza social.

El cuerpo humano no es algo “natural” sino que se construye en un proceso de interacción con el entorno.

A lo constitutivo (factores hereditarios y genéticos) le debemos sumar las experiencias  del intercambio entre el individuo y su entorno. Este entorno está conformado por el medioambiente físico y la cultura.

Dentro del sistema cultural está incluido el subsistema familiar que también trasmite sus creencias, a través del lenguaje verbal y del lenguaje no-verbal, dejando una impronta fundamental.

Nuestras  experiencias tempranas son las primeras marcas sensoriales que recibimos y nacen del diálogo  con nuestra mamá., los bebés son dependientes, necesitan afecto, caricias, protección y amparo. El contacto corporal es imprescindible para sobrevivir. 

La cultura influye en los rituales del cuerpo como los hábitos de higiene, los modelos de belleza, la forma de vestir, los gestos, las posturas, la forma de andar  y en cómo se expresan los síntomas.

El cuerpo es una construcción subjetiva en la que se integran aspectos individuales y colectivos.

Al relacionarnos con los otros nos constituimos como humanos incorporando el lenguaje, los usos, costumbres, tradiciones, creencias, modos de acción de la cultura en la que vivimos.

Construimos la idea de nuestro cuerpo y también del ajeno por las experiencias que derivan de la interacción de las variables genéticas y hereditarias, culturales, sociales y ambientales.

Así se desarrolla nuestro lenguaje corporal que incluye gestos, posturas, movimientos, formas de tacto y de contacto, formas de expresar nuestros síntomas y enfermedades.

Nuestro cuerpo habla.

El 55% del significado de cualquier mensaje proviene del lenguaje corporal visual (expresión facial, gestos, postura,); el 38%, del elemento vocal, del modo en que se dicen las palabras tono, velocidad e inflexión); y el 7% restante es el que se refiere a las palabras, al contenido del mensaje en sí.

Los principales movimientos que podemos observar son los faciales, los gesticulares y los de postura, que se entrelazan entre sí.

Cada gesto es como una  palabra y puede tener varios significados. Sólo cuando  forma parte de una frase, puede entenderse, por eso podemos hablar de frases gestuales.

“Mi cuerpo es la fuente  de toda la información vital que  me abrió el camino hacia una mayor autonomía y autoconciencia. Solo cuando admití las emociones que tanto tiempo llevaban encerradas en mi cuerpo y pude sentirlas, fui liberándome poco a poco de mi pasado.” dice Alice Miller en El cuerpo nunca miente.

El cuerpo sabe lo que nos falta, lo que necesitamos, porque lleva en su interior la experiencia de toda nuestra vida.

Guarda memoria de todo lo que hemos vivido, de nuestras emociones reprimidas, de nuestros miedos que no son conscientes.

El cuerpo está en permanente construcción, lleva sus marcas biológicas, pulsionales, sociales, culturales, pero es también capaz de dejar sus marcas en esa misma sociedad.

Obedece y acata, pero también transgrede, resiste y establece líneas de fuga.

Es un territorio que invita a  ser explorado con amorosidad y cuidado, desde la sensopercepción, la experimentación y la expresión, alejándonos del modelo basado en el rendimiento, la eficiencia y determinados parámetros de belleza para poder conectarnos con nuestro deseo.